La historia de Jeep es extraña por donde se la mire. Pero hay un hecho remarcable por sobre el resto. Mientras que durante la Segunda Guerra Mundial se cerraron fábricas de autos, muchas marcas dejaron de producir y otras quedaron devastadas, nacía un nuevo fabricante de vehículos, al que la Guerra le sirvió de experiencia.
Fue en julio de 1940 que el ejército de los Estados Unidos solicitó a los fabricantes de autos que necesitaba que le desarrollen un producto liviano para la guerra. Hasta el momento utilizaban motocicletas y vehículos Ford modificados.
Las especificaciones fueron claras, pero no por ello fáciles de lograr:
-Capacidad de carga de 300 kilos
-Menos de dos metros de distancia entre ejes
-Menos de un metro de alto
-Andar suave en rangos entre 5 y 80 km/h
-Carrocería rectangular
-Tracción integral con caja de transferencia
-Tres asientos
-Un peso total por debajo de los 650 kilos
Al comienzo, tan sólo dos empresas respondieron a tremendo requisito: Willys-Overland y American Bantam Car Manufacturing Company. Pero después entro Ford Motor Company en la misma pelea, y entre las tres se disputaron un contrato con el gobierno, que era por demás lucrativo.
Los primeros prototipos para hacer pruebas se construyeron muy rápido. Bantam lo hizo en apenas 49 días. Willys diseñó lo que denominó como “Willys Quad”. Mientras tanto, Ford preparó su modelo GP (General Purpose, o Propósito General), que era una adaptación del tractor Ferguson.
En el verano de 1940, el ejército norteamericano le solicitó a cada una de las empresas la construcción de 70 modelos. Todos ellos superaban el peso máximo requerido, pero el gobierno entendió que tal límite era imposible.
En 1941 les pidieron a las marcas construir otros 1.500 prototipos cada una, para pruebas. Y fue el Willys-Quad el elegido como vehículo principal. Los Bantam y Ford GP fueron enviados a Inglaterra, en el marco de colaboración que había entre ambos ejércitos, para enfrentar a las potencias del Eje.
Con mejoras y modificaciones, el Willys-Quad se transformó en el “MA” y luego en el “MB”. Pero el gobierno, y el resto del mundo, empezó a llamarlo “Jeep”. Algunos creen que es una deformación de la sigla “GP”, cuya fonética sería “YiPi”. Otros sostienen la teoría de que tomó su nombre de un personaje de Popeye, llamado “Eugene the Jeep”.
Willys trabajó duro para llegar al nuevo peso mínimo que le impuso el gobierno, que ahora no debería ser superior a los 1.100 kilos. Se quitaron muchos elementos en el MA, para llegar a cumplirlo, que luego fueron repuestos en el MB, con lo que el límite se superaba en 200 kilos.
Se construyeron 368.000 unidades, mientras que Ford, bajo licencia de Willys, fabricó otras 277.000. Así, se transformaría en un arma de guerra fundamental, por su resistencia, potencia y diversidad de usos que permitía.
Una vez terminada la guerra, Willys registró el nombre “Jeep”. La idea era, y se llevó a cabo, transformarlo en un vehículo para todo tipo de caminos, que fuera utilizado por los granjeros. Así empezó la historia de una marca que este año celebra su 70 aniversario y que nació, cuando el auto se moría.