Mil veces por día me hago la pregunta del título de esta nota; no tengo una respuesta asegurada.
Cuando hablamos de seguridad vial, muchas veces dudo de si lo que pienso es lo correcto. Si lo digo y alguien se ofende con mi opinión, si lo callo y quedo bien, si alguien se mata y… yo no lo dije.
Cuando uno se involucra tanto con un tema, puede pasar eso, querer ayudar y ser mal interpretado. Es así, me pasó mil veces, pero creo que peor sería callarme.
Sólo basta mirar
Parado en cada semáforo, me pongo a mirar los autos alrededor de mí. Observo su estado general, los neumáticos, las luces y hasta la cara de quien los conduce. Estoy asustado, y es en serio.
Pocos van con cinturón de seguridad, muchas mamás lo hacen con sus hijos en brazos, la gran mayoría de los autos tiene una evidente falta de la correcta presión en sus neumáticos, casi todos están con los vidrios oscurecidos (están prohibidos por ley), miles están en muy mal estado y… todo lo que usted también imagina.
Una nueva moda de “luces de xenón” invade la Argentina y, como son una burda imitación de una verdadera óptica con luz de xenón, son extremadamente peligrosas. Otra moda de ahora son los autos “bajitos” de adelante y altos atrás, algo tampoco es bueno si hablamos de seguridad.
Cruzar una rotonda significa “poner la trompa”, solo el más arriesgado podrá pasar y el que tiene derecho deberá esperar una mejor ocasión, o hacerse hombre y jugarse la vida en cada rotonda.
¿Usted lo ve esto? Dígame que sí porque, de lo contrario, un cómodo diván podría ser mi solución temporaria.
Está escrito
La ley de tránsito de provincia de Buenos Aires prohíbe los paragolpes que superen los 30 centímetros de altura desde el piso. ESTA LEY ESTÁ ESCRITA. Si alguno conoce qué pick-up respeta esto, ruego y necesito ser informado. Por qué no se cumple es algo que mi loca cabecita ya no logra descifrar.
Lo de la prioridad de paso en las rotondas también figura claramente en la ley de tránsito nacional y en la particular de cada municipio. Claro, y a nosotros qué nos calienta, será ley pero yo “pongo la trompa”.
Hace unos días, con motivo de cumplirse un mes de una tragedia ocurrida con unos chicos en la ruta 7, entre una combi y un camión cisterna, un cronista de canal 13 y un experto en seguridad vial recorrieron esa ruta y llegaron al lugar de la tragedia. La música ya daba una idea bien clara de que realmente íbamos a vivir una nota cargada de dramatismo. El cronista y el experto midieron con un centímetro no sólo el ancho de la ruta, que es muy variable, también los centímetros de diferencia que había entre el pavimento y la banquina. En muchos casos ésta estaba hundida más de 15 centímetros. Hasta aquí, todo bien, inobjetable trabajo.
No me daban las manos para llamar a canal 13 y decirle al cronista y al experto que, como medida de precaución, estaban poniendo justo detrás de ellos y mientras hablaban, unos tambores de chapa color naranja de 200 litros. Pusieron unos treinta TAMBORES DE CHAPA, los llenaron de tierra y allí están hoy mismo. Los vi el domingo 4 de diciembre mientras volvía de Mendoza. Me quedé azorado cuando el experto agregó: “Son ideales para demarcar la ruta”.
¿Quién soy yo para opinar de esto? Nadie, claro. Mi inquietud me hizo escuchar a los que realmente saben y de ellos aprendí que un objeto contundente que esté suelto dentro de un auto en el momento de un choque puede ser mortal. Como ejemplo, podemos citar un teléfono celular o algún elemento parecido como, si usted quiere, un termo para el mate.
Me pregunto: Y si ante un eventual accidente se introduce un tambor de 200 litros por el parabrisas, suponiendo que yo pudiera reclamar después de semejante impacto, ¿adónde debo dirigirme? ¿Qué me aconsejaría ese experto?
A la vista
Lo invito a que usted mismo comience a mirar cuantos tambores de 200 litros cargados de tierra, piedras o agua hay en cada ruta. El camino de circunvalación de Rosario, ese tramo solo, tiene unos 600… Llegando a Mendoza, en La Paz, están unos 40 que no sólo tienen su capacidad llena de tierra, en el medio tienen UN POSTE DE LOS DE ALUMBRADO.
Claro que quiero su opinión, yo sé que muchos viven esto con la misma preocupación que yo. Siempre me pregunto lo mismo, ¿estaré muy sensible con lo de la seguridad? La respuesta es que cuando consulto, o viajo y miro cómo se manejan en otros lados, el modo que señalizan una ruta, de qué manera están los autos, cómo van los chicos, y mil cosas más, veo que nadie hace lo que nosotros. Ninguno de esos países tiene casi 10 mil muertos por año en accidentes automovilísticos.
Me muerdo la lengua cuando veo un chico sacando el cuerpo por la ventana del auto, me da pánico cuando observo a toda una familia en un ciclomotor, me asusta encontrarme con autos con las gomas desinfladas, porque yo aprendí las consecuencias mortales que cada una de estas cosas va a traer.
Lo invito a “mirar” estas cosas y, si alguno se atreve a ayudar, avísele a ese conductor. Lo hago a menudo y, muy amablemente, varios me recuerdan: “Por qué no te vas…”. Yo sé muy bien de dónde vengo, solo quería ser útil y ayudar con esa opinión.
Columnista
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Rubén Daray |
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