Hace unas semanas ensayamos una teoría sobre la razón de la menor calidad de los autos medianos y compactos, de origen Mercosur. Es una de las cosas que más nos preguntan, lo mismo que el precio de los autos.
No son pocos los que hacen esta comparación: un auto de entrada de gama en Europa (VW Up!, Renault Twingo) cuesta 9 mil euros, que es el equivalente a 50 mil pesos argentinos. Por algunos pesos más, también puede conseguirse un auto de entrada de gama en nuestro país, pero no estaría mal aclarar que los autos de entrada de gama en el Viejo Mundo tienen airbags frontales, control de estabilidad y son plataformas totalmente nuevas, con motores de baja cilindrada, modernos y eficientes.
Entonces, comparativamente, es cierto que los autos son caros en la Argentina. Pero existen razones que lo justifican, y tienen su origen en las reglas de juego del Mercosur. Antes que nada tenemos que ser conscientes de algo: las empresas (y, obviamente, también las automotrices) siempre buscarán maximizar su beneficio, dadas las normas que les impongan.
Entendido esto, vamos a enumerar una serie de razones que justifican el precio de los autos:
Proteccionismo
La industria en el Mercosur está aislada. Se le cobra un 35 por ciento de arancel de importación a todo lo que llegue de extrazona, menos de Méjico. Entonces, si a los competidores de un mercado le quitamos la amenaza extranjera, le damos una herramienta más para que puedan fijar precios.
Un auto de entrada de gama, hecho en el Mercosur cuesta 12 mil dólares. Si se pudiera importar uno de Corea, sin pagar arancel, podría venderse por debajo de los 10 mil dólares, y obligaría a que las empresas que fabrican aquí bajen sus precios.
Brasil
En los últimos diez años, el real se ha apreciado 100 por ciento. En tanto, el peso se ha depreciado 335 por ciento. Los autos que se producen en Brasil valen lo mismo que hace una década, medidos en reales, lo que equivale a decir que aumentaron al doble, si lo medimos en dólares.
Entonces, los autos en Brasil son caros, para nosotros. Para los brasileños cuestan lo mismo. Gran parte de los autos que compramos en la Argentina, y las autopartes de los que fabricamos, se producen en nuestro país vecino.
La inflación
El mercado está protegido, lo que encarece a los importados. Se aplica, además, un impuesto extra a todos los que superen los 150 mil pesos. Los que vienen de Brasil han sufrido un 100 por ciento de inflación en dólares, como ya hemos visto.
Pero, además, los costos de las operaciones en la Argentina (fabricación, distribución, venta, servicio) aumentaron algo así como 300 por ciento en la última década. Si producir y vender cuesta más, alguien tiene que pagarlo.
El riesgo
Las empresas son muy rentables en la Argentina. Todos los rubros ganan mucho dinero. Las telefónicas, por ejemplo, llegan a tener un 40 por ciento de rentabilidad sobre sus costos operativos. Estos niveles de rentabilidad son mayores que los que obtienen en el primer mundo, que encima está en crisis.
Pero este nivel de ganancias compensa el riesgo al que están expuestas. Operar en un país en vías de desarrollo implica exponerse a cambios de reglas, impuestos que pueden cambiar, trabas al comercio, prohibición de giro de utilidades… Todas esas cosas, cuando se hace el análisis financiero, implican costos.
No quiere decir que las empresas sean unos demonios que quieren ganar aquí lo que no pueden ganar en Europa o los Estados Unidos. Todos lo hacemos. Siempre doy el ejemplo de que si compramos un bono del Tesoro norteamericano estamos dispuestos a que nos pague el 2 por ciento anual. Al Estado argentino, en cambio, le exigimos el 20, como mínimo (es lo que cotizan los bonos). Las entidades bancarias nos tienen que ofrecer tasas altísimas para que depositemos el dinero, mientras lo depositamos, casi sin interés, en Suiza.
¿Qué significa esto? Que nosotros, como ahorristas, le cobramos más a la Argentina que a Suiza, por el riesgo al que estamos expuestos. Lo mismo hacen las automotrices. Hoy están ganando mucha plata, vendiendo a buenos precios y en gran volumen. Pero es probable que mañana empiecen a perder, por un cambio de reglas, una devaluación, o cualquier eventualidad. Entonces, tal como hacemos nosotros, aprovechan a ganar todo lo que pueda, mientras se pueda.
Si lo analizamos con este ojo, veremos que no sólo los autos son comparativamente caros. La ropa, la tecnología, los electrodomésticos... Hay muchas cosas que, por estos lares, pagamos más caro que lo que paga un italiano, un español o un norteamericano.
También están los impuestos, pero no me quise detener en ellos, porque hay muchos países que tienen impuestos altos. Creo que esas son las principales cuatro razones que explican los elevados precios, coincidiendo con las quejas que ustedes nos hacen llegar.
Brasil encarece todo en dólares, el proteccionismo les permite actuar con más libertad, la inflación tira todos los costos para arriba y el riesgo agrega incertidumbre, que se paga en precios altos. Recuerde lo que le dije al principio. Estas son las condiciones, y en estas condiciones las empresas intentarán obtener el mayor beneficio posible, tal como hacemos cada uno de nosotros.
Columnista
![]() |
Ezequiel Daray (desde Colonia, Alemania) |
Comentarios