Los autos eléctricos ya están entre nosotros. Tarde o temprano estaremos viendo que todas las marcas, desde las más sofisticadas hasta las más generalistas, nos estarán ofreciendo sus modelos propulsados con energía conseguida desde un enchufe.
En este caso nos ocuparemos del Citroën C-Zero, uno de cuyos ejemplares el próximo 11 de febrero partirá para recorrer el mundo entero, algo similar a lo que se hizo con el Rolls-Royce 102EX (ver nota relacionada), un auto bien opuesto en lo que a segmento se refiere. Pero sí tienen en común la energía que los mueve: la electricidad.
El periplo mencionado comenzará en la ciudad de Estrasburgo, Francia, con dos ingenieros a bordo. El viaje planeado será de 25.000 kilómetros en total, atravesando las fronteras de 17 países en un lapso de ocho meses. El C-Zero pasará por las montañas Rocallosas Americanas, conocerá el corazón del Japón, atravesará la ruta de la seda entre China y Kazajstán, para finalmente volver a Europa central.
Citroën asegura que el recorrido total, en el que se calculan unas 300 recargas, costará nada más que 250 euros, calculando el costo de la electricidad en los distintos puntos a tocar.
Para no salir de la ciudad
Presentado hace un par de años, el Citroën C-Zero es, por dimensiones, un auto urbano. Desarrollado en conjunto con Mitsubishi, fue el segundo vehículo eléctrico de la marca, posterior al Berlingo First Electric, elaborado en conjunto con otra marca: Venturi.
Está propulsado 100% por energía eléctrica. Su motor, absolutamente silencioso, entrega una potencia de unos 64 caballos, en un régimen equivalente entre las 3.000 y 6.000 r.p.m. Su torque máximo se encuentra a partir de un régimen bastante bajo, de 2.000 vueltas, una característica común en este tipo de vehículos.
El propulsor, que entrega la potencia a las ruedas posteriores a través de una caja reductora de un solo engranaje, se vale de la alimentación proporcionada por un sistema de baterías de ión-litio de 330 volts. Las 88 celdas del mismo, de 50 Ah, están ubicadas en la parte central del auto, proporcionando una energía de 16 kWh.
La recarga de estas baterías es muy simple: hay que enchufarlo a una toma de 220 volts. Al cabo de unas seis horas, el auto tendrá carga máxima para salir a recorrer unos 130 kilómetros, bastante más de lo que un usuario citadino realiza hoy en día, unos 40 kilómetros. Hay que tener en cuenta que el 70 por ciento de los viajes, en promedio, son de menos de 30 km de extensión.
Es decir que, enchufándolo una vez al día, durante la noche, es posible tener plena autonomía para ir a trabajar en la jornada siguiente. Pero existe un proceso más veloz, mediante una estación externa especial con mayor capacidad. En ese caso, se podrá recargar el 80% en un tiempo de apenas media hora.
Dinámicamente, el auto funciona como uno convencional con caja automática. Pero el conductor no tiene que revisar el nivel de combustible en el tanque, sino cuánta electricidad le queda almacenada, lo que hace observando el indicador de carga batería, ubicado en el tablero.
Su distancia entre ejes de 2,55 metros (3,48 m de largo) les permite a los cuatro ocupantes un cómodo viaje por cualquier recoveco de las atestadas ciudades modernas. Y la seguridad activa incluye frenos con ABS, y controles de tracción y de estabilidad. Además, cuenta con seis airbags.
El Citroën C-Zero tiene una suficiente velocidad máxima de 130 km/h y alcanza los 100 km/h desde detenido en aceptables 15 segundos. ¿Para qué más?
On-line
Para seguir el viaje que se inicia en febrero alrededor del mundo, el público podrá ingresar en www.electric-odyssey.com, sitio de Internet mediante el cual los dos ingenieros convocan a todos los que se encuentren en su recorrido para convertirse en “Pluggers”. Dicho en criollo, van a “manguear” la electricidad.
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