Los autos propulsados por energías alternativas empezaron a aparecer hace unos años en respuesta a una doble necesidad. Por un lado, debido al agotamiento de las reservas de hidrocarburos, no renovables, y por el otro, para buscar que en nuestro planeta Tierra disminuya la contaminación de la que los vehículos en las calles son unos de las principales responsables.
Es por ello que no llama la atención que ya casi todas las marcas tengan al menos un prototipo impulsado por energía eléctrica, si no un coche de producción. Pero imaginarnos que habría un Rolls-Royce, seguramente la marca de mayor super lujo del mundo, que se cargue enchufándolo a la red sí que es algo asombroso.
El Rolls-Royce 102EX fue presentado el año pasado en el Salón de Ginebra y pronto salió a rodar por el planeta, como una manera de mostrarle al mundo entero que sí vale la pena un auto de esta categoría con propulsión eléctrica. Los resultados de las impresiones y sensaciones causadas en quienes pudieron probarlo serán publicadas por la marca inglesa durante el primer trimestre del año, pero ahora nos adelantamos a contarle de qué se trata esta automóvil tan particular.
Emulando el desempeño
También llamado Phantom Experimental Electric, porque está basado en ese “fantasmagórico” modelo, es una versión que va varios pasos más allá. Su motor V12 normalmente aspirado de 6.75 litros fue remplazado por un conjunto de baterías de ión-litio y por dos propulsores eléctricos montados en la parte trasera. La caja original, de seis marchas, también fue removida, en favor de una transmisión simple con diferencial integrado.
Cada motor tiene una potencia de 145 kW, es decir un equivalente a casi 200 caballos, así que hay que multiplicar esa cifra por dos para apreciar las enormes capacidades de este particular vehículo. Además, tiene un torque de 800 Nm que, como es un eléctrico, está disponible casi desde el primer momento en que se acciona el pedal del acelerador.
Recordemos que el impulsor naftero V12 del Phantom eroga 460 CV de potencia y 720 Nm de par motor a 3.500 r.p.m. Como se ve, las de la versión eléctrica son cifras inferiores en desempeño, pero no por mucho.
Así y todo, Rolls-Royce informa que este auto tiene una increíble autonomía de 200 kilómetros. Claro, también tiene las baterías más grandes de la industria. Pesan 640 kg, pero tienen una capacidad de 71 kWh.
Baterías a medida
El paquete donde se almacena la energía eléctrica consiste de cinco módulos, con 38, 36, 10, ocho y cuatro celdas cada uno. Es decir, un total de 96 celdas que se van acomodando dentro de la carrocería del Phantom en lo que viene a ser el espacio ocupado por el motor y la transmisión en la versión convencional.
El 102EX dispone de tres cargadores, cada uno para una fase diferente de carga. Con uno la recarga dura 20 horas, con otro este proceso se acorta a ocho y el tercero permite realizar el proceso sin cable alguno.
La recarga de baterías en modo “wireless" se realiza mediante inducción, un proceso en el que las frecuencias de la energía son magnéticamente inducidas entre el módulo emisor y el receptor ubicado debajo de las baterías del coche. La separación que puede haber, técnicamente, es de 40 centímetros, pero en este Phantom ésta es de sólo 15 cm.
La marca inglesa asegura que el 102EX alcanza los 100 km/h desde detenido en menos de 8 segundos, donde obviemante pierde con el otro Phantom, que realiza esta prueba en 5,7”. Pero quién se va a estar fijando en esos datos de performance si tiene un Rolls-Royce…
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