Las siglas DS no son azarosas. Citroën las introdujo en su línea de alta gama actual evocando al producto fabricado entre 1955 y 1975. Aquél tenía líneas muy aerodinámicas y se presentó con la suspensión hidroneumática autoelevable como símbolo de la tecnología que incorporaba.
La combinación de letras “DS” quedó en el imaginario popular como la de un automóvil de avanzada. Ese rasgo es precisamente lo que Citroën desea traer con la máquina del tiempo plasmándolo en productos muy modernos, permitiéndose el agregado de que esas siglas refieren también a “Different Spirit”, “espíritu diferente” si lo traducimos del inglés.
El DS4 que probamos en esta nota sucede al DS3 lanzado el año pasado y está basado en la plataforma del C4 europeo. Es un hatchback mediano de cinco puertas con una trompa en la que se destaca una gran boca rematada arriba por una parrilla mimetizada con el doble chevrón del escudo de la marca. La palabra “Citroën” aparece en el portón trasero, debajo del emblema de la línea con el número correspondiente.
En el lateral se destacan los rebordes cromados de las ventanillas y una línea de cintura muy baja y marcada con una barra color negro. Arriba, la línea de carácter queda trunca a mitad de la puerta delantera pero parece continuar al llegar al sector posterior. La puerta trasera esconde su manija en el parante “C”, al estilo del Alfa Romeo 156, en un intento de simular una cupé. En esto colaboran también la caída del techo, que cae en una luneta de contenidas dimensiones y, por qué no, las llantas de aleación de 18 pulgadas.
Por dentro
El mismo logo “DS” que aparece en el capó es el que decora al volante. A diferencia del C4, éste no tiene centro fijo, algo que nos resulta más cómodo para operar los controles, que son muchos. Los botones y perillas operan el equipo de audio, el control de velocidad crucero y máxima, y la conexión bluetooth.
La calidad percibida del interior es impecable, cumpliendo Citroën con el doble objetivo de lograr un producto de alta gama y “deportivo” a la vez. Para eso, incorpora materiales blandos al tacto y bastante cromado, sobre todo en la pedalera.
La consola central es quizás lo más tradicional del diseño del habitáculo, al contrario de su tablero, conformado por tres cuadrantes esféricos. El del centro es el más grande y combina indicador doble de velocidad: uno analógico y otro digital. En las otras se reparten cuentavueltas, indicador de marcha, nivel de combustible, datos de la computadora de a bordo y demás luces de colores. Justamente éstos pueden combinarse a gusto del conductor, un chiche como la opción de poder elegir entre varios sonidos para la luz de giro y baliza.
Las butacas están tapizadas en cuero negro y blanco, destacando adrede las costuras con grueso hilo de color contrastante (misma resolución que en los interiores de las puertas). Llama la atención que las regulaciones sean mecánicas (sólo la lumbar es regida eléctricamente), pero algo había que resignar para conseguir el masajeador de espalda con distintos programas que trae como toque distintivo.
La posición de manejo es cómoda y la visibilidad, aceptable. Sólo al mirar por el espejo interno habrá alguna incomodidad. Otra particularidad es que el parabrisas es panorámico, con una superficie vidriada extra que aparece al correr hacia atrás los parasoles, al mejor estilo Grand C4 Picasso.
En las plazas posteriores pueden viajar tres pasajeros, porque tiene esa cantidad de apoyacabezas y respectivos cinturones de tres puntos. El de la plaza central, como es usual, deberá sufrir el respaldo duro y el acotado espacio para sus pies, además de que lo ideal es que tenga contextura física más pequeña.
El acceso atrás no es de lo más cómodo, porque para “esconder” la puerta hubo que hacerla diferente. Es forzosamente más pequeña y tiene una línea inferior que sube abruptamente antes de siquiera acercarse al pasarruedas. Esto hace que cueste un poco subir, pero, una vez sentada, la persona queda protegida detrás de la estructura de la carrocería, quizás con alguna sensación de encierro, porque las ventanillas son fijas.
Dinámicamente aprobado
El DS4 está propulsado por el motor 1.6 con turbo twin scroll conocido por su desarrollo conjunto de PSA con BMW y que eroga 163 CV de potencia. Lo destacable es que tiene una gran respuesta de abajo, ya que empieza a encontrar su torque máximo (24,5 kgm) a las 1.400 r.p.m., algo digno de un diesel más que de un naftero.
Está adosado a una caja automática de seis marchas correctamente relacionada que, por supuesto, no tiene la respuesta de aquellas con doble embrague. Eso lo va a extrañar quien quiera hacer un manejo más deportivo, pero tampoco habrá decepcionados. Con esta transmisión como aliada, el empuje del 1.6 se mantiene firme y constante hasta bastante superadas las 4.000 vueltas, límite superior del par motor ideal.
Este Citroën realizó el 0 a 100 km/h en 9,2 segundos, aceptable para un peso de 1.400 kg (son 8,8 kg/CV de relación peso/potencia). Lo medimos con la caja en modo automático, pero después aflojamos el pie derecho y empezamos a crucerear a 130 km/h, con un régimen que ronda las 2.800 r.p.m. y donde recorre 11,1 kilómetros con un litro de combustible. Las vueltas disminuyen a 2.000 a 100 km/h, pero no tanto como el consumo, que alcanza los 16,1 km/l. Es decir que el motor empuja de abajo, es elástico y, ayudado por la caja de sexta, descolla en alta.
El DS4 por supuesto tiene ABS y repartidor electrónico del poder frenante. Aunque no pudimos medirlo, notamos que se detiene muy bien ante una maniobra de pánico, sin vicios, algo vital en un auto que supera los 200 km/h de velocidad máxima. Si el conductor quiere divertirse, podrá tener la complicidad del DS4, aunque el control de estabilidad sólo podrá estar desconectado a baja velocidad.
La elasticidad del motor tiene de cómplice a la agilidad del chasis, que tiene suspensiones firmes en la exigencia pero con una compatibilidad óptima para la ciudad. Aquí se destaca su llamativo gran despeje, algo que, sin embargo, no se muestra como una contra al doblar exigido.
Vale destacar que, además de las luces bixenón delanteras, tiene unos antiniebla con función “corner light”, que aportan un haz luminoso iluminando el interior de la curva en 75 grados. Se activan automáticamente cuando el volante realiza un giro de 60º. Otro chiche es el sistema vigilancia de ángulo muerto, que avisa al conductor cuando un vehículo está posicionado en aquellos lugares donde le es imposible percibirlo por los espejos retrovisores.
Conclusiones
Siempre resulta difícil hacer la comparación de un auto que apunta a la alta gama siendo de marca generalista. El prestigio de las marcas premium no sólo se corresponden a los precios de sus productos, sino que, como están éstas están dedicadas ciento por ciento a desarrollar vehículos que debe “ser perfectos”, es muy difícil encontrarles defectos. Uno del DS4 podría ser que el tren trasero parece “liviano”, que tiene algo que ver con esto a lo que estamos haciendo referencia.
El de este producto de Citroën es el del típico aspirante a producto “estatutario” que tiene con qué alardear. Vale 203 mil pesos (unos 45.000 dólares), precio que quizás haga pensar en un C5, vehículo más grande pero sin la reconocida “facha” del DS4. Encontrarle rivales no es sencillo, pero, por ejemplo, un Alfa Romeo Giulietta con motor de 170 CV vale U$S 49.000 pesos en su tope de gama. En tanto, un Audi A3 Sportback con caja S-tronic y 185 caballos cuesta 45.300 dólares, algo menos que el BMW 118i con 170 CV.
Quien se compre el DS4 seguramente lo hará por lo que le haya entrado por los ojos, pero este coche no se queda sólo en eso. Todo el equipamiento que trae, sumado a un motor y a una caja que se combinan de maravillas, aseguran que quien lo elija no vaya a resultar defraudado. Aún sin siquiera probarlo, algo que recomendamos a todo quien esté buscando cambiar su auto.
Fotos: Ismael Gómez
Columnista
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Diego Janczur |
| Marca | Citroën |
| Modelo | DS4 |
| Plazas | 5 |
Motor |
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| Tipo combustible | Nafta |
| Disposición | Transversal |
| Cilindrada | 1598 |
| Configuración cilindros | 4 en linea |
| Válvulas | 4 por cilindro |
| Alimentación | Inyección directa, turbo, intercooler |
| Distribución | Doble árbol de levas a la cabeza |
| Potencia | CV 163 Régimen 6000 |
| Torque | kgm 24,5 Régimen 1400/4000 |
Transmisión |
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| Tracción | Delantera |
| Caja | Automática secuencial |
| Tipo caja | Con convertidor de par |
| Marchas | 6 |
| Relaciones de caja |
1: 2: 3: 4: 5: 6: 7: 8: Relacion diferencial: Marcha atras: |
Suspensiones |
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| Delantera | Independiente, tipo McPherson, resortes helicoidal |
| Trasera | Eje de torsión, semi independiente, resortes heli |
Frenos |
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| Delanteros | De discos ventilados |
| Traseros |
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| ABS | Si |
| Asistencia/repartidor frenado | Si |
Dirección |
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| Tipo | De cremallera, electrohidráulica |
| Asistencia | Si |
Neumáticos |
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| Marca y modelo | Michelin Pilot Sport 3 |
| Medidas | Ancho 225 Perfil 45 Rodado 18 |
| Llantas | De aleación |
Medidas |
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| Largo | 4.275 mm |
| Ancho | 1.810 mm |
| Alto | 1.533 mm |
| Entre ejes | 2.612 mm |
| Baúl | 359 litros |
| Peso | 1.438 kg |
Equipamiento |
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| Control de tracción | Si |
| Control de estabilidad | Si |
| Cantidad de airbags | 6 |
| Anclajes Isofix | Si |
Precio/garantía |
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| Precio | 203000 |
| Garantía | Tres años o 100 mil kilómetros |
| Resto de la gama |
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| Competidores |
Alfa Romeo Giulietta Audi A3 Sportback BMW 118i |
| MÁS |
* Equipamiento * Motor * Calidad interior
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| MENOS |
* Ventanas traseras fijas * Unico de gama * Precio |