07 Nov 2012 - Test Fiat Grand Siena 1.4
Probamos el Grand Siena
Con plataforma nueva, es 13 cm más largo que el Siena anterior, ofreciendo una opción más espaciosa. Es el Fire manual, pero también tiene el motor E.torQ y caja Dualogic.

El Grand Siena tiene un precio base de 84.200 pesos.

En 1997 Fiat lanzó una familia de vehículos que tuvo singular aceptación en nuestra región (comenzó siendo fabricada en Brasil). La silueta hatchback fue denominada Palio y la sedán, Siena. Era una plataforma compacta que hasta incorporó una pick-up y que con el correr de los años fue teniendo algunas revisiones estéticas.

 

En sus 15 años de vida, el Siena recibió cambios de aspecto, incluso uno muy reciente. El de la versión EL trajo retoques en la trompa, los faros y algo en el interior. Pero ahora llega lo que podríamos denominar como la verdadera segunda generación.

 

El vehículo en cuestión es el Grand Siena, que agregó una palabra a su nombre para denotar las mayores dimensiones de su nueva plataforma. Desarrollado en Betim, en conjunto con el Centro Stile de Italia, es producido en tierras brasileñas.

 

Con 4.290 mm de extensión entre paragolpes, esta novedad es 13 cm más larga que el Siena anterior. Es una diferencia destacable, sobre todo porque lo que se ganó corresponde a un alargamiento también de la distancia entre ejes. Esto redunda en una mejor habitabilidad en el habitáculo, sobre todo para los pasajeros traseros. Pero el Grand Siena es también seis centímetros más ancho y 5 cm más alto que el modelo con el que estará conviviendo al menos en estos primeros tiempos en el mercado.

 

Estéticamente, el Grand Siena cambió la trompa, con unas ópticas más estilizadas y una parrilla no tan grande, donde resalta la barra cromada que contiene al logo de Fiat. Es una estética con el nuevo aire de familia de la marca que estipula una diferencia clara y que a algunos les gusta y a otros no tanto.

 

De perfil, se lo nota más estilizado, quizás también por la definición con mayor caída del parante “C”, ahora con un ventilete de cristal. En la parte trasera, los grupos ópticos tienen forma similar a los anteriores, aunque ahora son bicolor. La tapa del baúl, en tanto, también tiene distinto pliegue de la chapa y la gran diferencia es que la apertura es al toque de un botón camuflado en el escudo de la marca.

 

Más grande por dentro

 

En el interior notamos también cambios estéticos. Lo primero que resalta son las inserciones laqueadas presentes en la consola central y en las salidas de aire, sobre los extremos de la plancha. Personalmente, no me gustaron mucho, pero reconozco que es un toque que da otra imagen visual. Lo otro que llama la atención son las mencionadas toberas, porque son de buenas dimensiones y muchas. Tiene hasta unas en la parte superior de la consola, que dirigen el aire hacia las plazas posteriores. Las perillas tienen correcto funcionamiento, al igual que los controles del equipo de audio que, empotrado, puede regularse con los controles incluidos en el volante.

 

En general la calidad de los materiales y de terminaciones es aceptable, aunque tiene sus cositas. Por ejemplo, la tapa de la guantera, que es demasiado fina. También el habitante sentirá que le faltan espacios portaobjetos, aunque sí dispone del alojamiento de los lentes de sol típico de Fiat.

 

El tablero es claro, con dos esferas grandes con una particularidad: la de la izquierda es el velocímetro y la de la derecha el cuentavueltas. En el medio, la pequeña pantalla de la computadora de abordo y los indicadores de nivel de combustible y de temperatura.

 

Si hubiera que encasillarla, diríamos que la posición de manejo de este Grand Siena es de las altas. Pese a que la butaca no puede regularse en altura, el conductor queda con las piernas bien flexionadas pero con una ubicación segura y a la vez cómoda para operar los pedales. El volante se puede mover en altura, combinación suficiente para encontrar una buena postura de conducción.

 

En el rubro visibilidad hay un par de puntos para criticarle. Por un lado, el espejo retrovisor interno está ubicado a la misma altura de los ojos de una persona de estatura promedio, con lo que al mirar algo hacia la derecha será probable que el conductor deba agachar la cabeza. La otra es algo típico de los autos con la plancha amplia, que, debido a la luz del sol cuando éste está de frente o arriba, provoca un reflejo en el parabrisas.

 

El incremento de la distancia entre ejes se nota en la butaca enteriza trasera. Los ocupantes allí tienen un poco más de espacio para las piernas que antes. Además, al no tener apoyabrazos central, el respaldo de la plaza central no es duro, con lo que quien viaje allí, si bien debe ajustarse a las limitaciones de ancho que solemos nombrar en casi todas las pruebas, viajará más confortablemente.

 

El baúl tiene un poco más de espacio que el Siena anterior, totalizando 520 litros y una buena boca de entrada. Su interior está bien tapizado, pero no la tapa. Debajo del piso está alojada una rueda de auxilio convencional con llanta de chapa.

 

En movimiento

 

El Grand Siena de la prueba es el propulsado por el motor naftero Fire Evo 1.4 de ocho válvulas. Es un propulsor poco elástico que le cuesta mucho de abajo. La respuesta es floja a bajo regímenes, por lo que el conductor deberá apretar el acelerador y esperar que la aguja del cuentavueltas trepe hasta la zona cercana a las 3.000 r.p.m. El torque de la planta motriz, de 12,4 kgm, está en un régimen de 3.500 vueltas.

 

La potencia máxima, de 87 CV, no es despreciable, pero llega en un régimen bastante alto: 5.750 r.p.m. Esas características hacen que en ciudad, el conductor deba recurrir a la segunda marcha bastante más a menudo que en otros autos, pero en alta se estabiliza. No en vano el Fire tiene que “tirar” de 13,3 kg con cada caballo.

 

Este Fire es algo rumoroso a 130 km/h, donde viaja a 4.000 r.p.m. en quinta marcha, momento en el que también se oye el sonido del aire golpeando la carrocería. En esas circunstancias constantes este Grand Siena es capaz de recorrer 14 kilómetros con cada litro de combustible.

 

La caja tiene mejoras de otras incluidas por Fiat en otros modelos anteriores y que fueron tan criticadas por nosotros en el pasado. El recorrido de la selectora no es tan largo, mejorando su manipulación. En cuanto a relaciones, la cuarta es casi una directa y la quinta una sobremarcha que, por ejemplo, disminuye el régimen a 3.200 r.p.m. cuando el auto va a 100 km/h constantes. El consumo en ese ámbito es de destacables 17 km/l.

 

Las suspensiones son más bien mullidas, lo que hace que, en una curva veloz, el auto tenga cierto rolido lógico pero para nada inseguro. Esa configuración se destaca en la ciudad, cuando aísla bastante a los ocupantes de las imperfecciones de la calzada. Con un consumo urbano promedio de 11,3 km/l, a su vez el despeje es también correcto para ese ámbito.

 

Conclusiones

 

La unidad probada tenía ABS (frenos de discos adelante y de tambor atrás) y doble airbag frontal. Esos elementos forman parte de un opcional que incluye también llanta de aleación y espejos de comando eléctrico, y que cuesta 6.100 pesos más que la versión Attractive base, que vale $84.200.

 

Por su parte, el Essence puede agregar bolsas de aire laterales ($2.800 más) y también sensores de lluvia y crepuscular ($1.800). Con esos opcionales, la unidad probada tiene un precio de 99.200 pesos, un valor cercano a lo que pueden valer sus competidores (Volkswagen Voyage Highline, Peugeot 207 Compact sedán y Renault Symbol, por ejemplo.

 

Hay que tener en cuenta también que el Grand Siena viene también con el moderno motor E.torQ 1.6 16v de 115 CV y con la caja automatizada Dualogic como opcional. El tope de gama, con todos los opcionales, cuesta $104.600, poco más de ocho mil pesos menos que la entrada de gama del Linea, modelo al cual intenta no “canibalizar”.

 

Por debajo, el nuevo Siena EL con ABS, doble airbag, faros antinieblas, comandos eléctricos y aire acondicionado, por ejemplo, vale 81 mil pesos. El Grand Siena, entonces, está claramente ubicado entre el Siena y el Linea, siendo una opción muy viable a considerar por el cliente.

 

 

Fotos: Ismael Gómez

 


Columnista

Diego Janczur

@DiegoJanczur

1 Comentarios
Comentarios
12 Apr 2012
Gustavo: Me parece un buen auto para las necesidades del usuario argentino. Al ganar en dimensiones hace que sea màs còmodo y confortable y en especial para los pasajeros que viajan atràs. No dudo que a partir del año que viene muchos taxistas que deban cambiar sus unidades optaràn por este, ya que a medidas similares las otras marcas tienen precios mucho màs altos. Y ademàs teniendo en cuenta el fracaso que significa en la actualidad el Fiat Lìnea, este Grand Siena, por màs que sea de un segmento inferior, superarà còmodamente el volùmen de ventas del Lìnea. Ademàs exteriormente tienen algo de similitud.

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